Neuronas espejo. Lo veo, lo siento y lo quiero.

Cuando vemos una película de dolor, tristeza o satisfacción en un individuo, imaginamos y sentimos lo mismo inconscientemente. Cuando vemos a alguien bostezar, bostezamos. Cuando le damos de comer a un niño abrimos la boca casi al mismo tiempo que ellos e imitamos gestos de otras personas.neuronas_espejo

¿Te has preguntado alguna vez porque hacemos todo esto? Pues las responsables de que tengamos ese sentimiento de empatía son las adoradas neuronas espejo. Son la base de la capacidad innata de imitación, sin la cual el aprendizaje sería prácticamente imposible.

En marketing las neuronas espejo son muy importantes. Ya que influyen directamente en la manera en la que nos comportamos los consumidores durante el proceso de compra.
Por otro lado, siempre que un anuncio logre que el consumidor observe o interprete una situación como propia, como algo a él le esta sucediéndolas posibilidades de venta de ese producto o servicio se ve incrementado.

Y es que Martin Lindstrom (Gurú del marketing y en especial del branding) defiende que las marcas deben utilizar las neuronas espejo para crear empatía con sus clientes y hacer que se sientan identificados con los productos. Ya que las personas imitaran aquellas acciones que les generen bienestar y confianza. Buscaran los productos y servicios que les ayuden a realizar esta tarea.

Las neuronas espejo trabajan en tándem con la dopamina, uno de los elixires químicos del cerebro. Ambas se activan ante situaciones de intercambio vinculadas al estatus social o al éxito productivo.
Productos como por ejemplo iPhone, de lujo como los de Prado, distintivos como Ferrari o exóticos y naturales como las playas de arenas blancas, aguas transparentes y la vegetación exuberante de alguna isla paradisiaca.

Se me ocurre un ejemplo muy sencillo. Cuando observamos un escaparate de una tienda de ropa de una reconocida marca en donde hay un poster del modelo maravilloso usando las mismas prendas allí exhibidas, las neuronas espejo hacen que uno se imagine igualmente guapísimo, eludiendo los pensamientos más racionales.

Es imposible evitarlo. La tentación y el deseo de comprar la marca aumentan significativamente.
Esta todo por descubrir en este mágico e inmenso mundo de la neurociencia y todavía más cuando se aplica al mundo del marketing.

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